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Hora de quitarle el pañal: consejos para lograrlo con éxito

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Ya está decidido: ha llegado el momento de quitarle el pañal. Pero cuando por fin te decides a dar el paso, aparecen un montón de contratiempos y dudas con las que no contabas. ¿Cuál es el mejor momento para hacerlo? ¿Hay algún truco milagroso para que el niño lo consiga a la primera? Te damos algunas pistas.

 

El momento perfecto

Hay una pregunta que asalta a todos los padres que se ponen manos a la obra con la operación pañal: ¿todavía es demasiado pronto? Según la mayoría de expertos, la edad razonable para que tu hijo aprenda a ir al baño solo está entre los 18 y los 24 meses. Algunos pediatras opinan que es el niño el que tiene que dar señales de que está preparado: mantener bien el equilibrio, obedecer ciertas órdenes, aguantar con el pañal seco entre 3 y 4 horas...

Lo cierto es que, por mucho que digan, cada bebé es un mundo y no debes agobiarte si no lo consigue a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. La fórmula secreta es mucha paciencia y nunca, nunca volver atrás. Esto último es básico: si nuestro hijo se estanca y fracasa, es preferible que lo animemos y busquemos nuevas técnicas para ayudarlo antes de volver al punto de partida.

 

Al baño juntos

Los niños son como una esponja y su cerebro absorbe a mil por hora la información que llega del exterior. Si conseguimos que vengan con nosotros al baño y que vean cómo hacemos nuestras necesidades, será más fácil que nos imiten y que aprendan a hacerlo por sí solos. Con este sencillo consejo tendrás ya buena parte del camino recorrido.

 

La comunicación: fundamental

En el momento de dar el paso, es fundamental que el peque entienda cuál es su meta y por qué es importante que la consiga. Habla con él, contágiale tu entusiasmo y explícale normas básicas como limpiarse de delante hacia atrás o lavarse las manos después. Si las tiene claras desde el principio, no las olvidará nunca.

 

Despacito y con buena letra

Las cosas funcionan mejor si no se fuerzan. No lo agobies con visitar el váter cada poco rato, porque acabará viéndolo como algo negativo y se negará a sentarse. Lo mejor es que le des libertad para que decida él mismo cuándo quiere ir. Por ejemplo, puedes comenzar por quitarle el pañal todos los días a la misma hora, aprovechando las tardes que está tranquilo en casa, o llevarlo al baño cada mañana nada más despertar. Crear el hábito e introducirlo en su rutina es el primer paso para decir adiós al pañal.

 

Mejor en su propio orinal

Aunque hay otras alternativas, como colocar un adaptador para peques en el WC de casa, la experiencia nos dice que lo ideal es que tenga su propio orinal y que aprenda a utilizarlo él solo. En el cole o en la guardería, por ejemplo, no se suelen utilizar adaptadores, y no tiene sentido obligarle a aprender a dos rutinas distintas.

Hoy en día hay muchas opciones: orinales con música, de colorines, orinales-juguete, inspirados en sus personajes favoritos... Lo más importante es elegir uno acorde a su estatura que le resulte cómodo. Las formas suaves, redondeadas, y los diseños ergonómicos le garantizarán ese confort. Procura que tenga un buen antideslizante en la base y que pueda desmontarse en dos piezas para que sea más fácil limpiarlo. ¿Un truco? Colócalo cerca del váter de mayores y así, cuando crezca, le resultará más fácil pasar de uno a otro.

 

Controla tu entusiasmo

Si logra algún avance, es importante que lo felicites y que le hagas saber que lo ha hecho bien. Pero ojo con pasarse con los halagos. Hacer pis es normal, y el niño no debe verlo como una hazaña extraordinaria. Tiene que entender que es algo natural y rutinario, como comer o dormir, y que ha de hacerlo él solo cuando le entren las ganas. Ayudarlo en exceso, llevándolo al baño cuando nos lo pida o colocándolo en el orinal, por ejemplo, solo retrasará el proceso y hará que tarde más en aprender. Está bien para las primeras veces pero, poco a poco, debes dejar de prestar atención a sus "tengo ganas" e intentar que sea él el que tome la iniciativa.

 

Ni premios, ni castigos

Después de todo lo que hemos dicho ya habrás llegado a la conclusión de que no es recomendable darle un premio cada vez que haga pis o caca en su orinal. Tampoco regañarlo, ya que esto solo conseguirá que se sienta presionado y se bloquee. La clave está en tomárselo con calma, sin miedo a que salga mal, y valorar sus progresos con pequeños refuerzos positivos. Recompensas inmateriales, como un beso o un paseo por el parque, le harán entender que va en la dirección correcta.

 

Si sueles leer sobre el tema o estás viviendo el proceso de decir adiós al pañal, seguramente tengas tu propia lista de trucos y consejos. Cuéntanos tus favoritos en los comentarios y ayuda a otros papás dreamy a superar esta fase tan decisiva en el desarrollo de los más peques.  

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